Historia de la Comida con Insectos

Actualmente alrededor del mundo se esta dando un fenómeno que es el de comer insectos, se viene dando desde hace muchísimo tiempo y ha ido evolucionando,  tanto así que ahora se conocen platillos al estilo gourmet los cuales llevan como su principal ingrediente a los insectos,  a continuación podrás encontrar un poco de información de la historia de esto,  que es considerado como un tabú en algunas partes del mundo.

Entomofagia

A la ingesta de arácnidos, insectos o artrópodos se le conoce con el nombre de entomofagia, actualmente es un hábito alimenticio muy extendido en algunas culturas del mundo como la asiática,  africana, australiana,  entre otras,  mientras que en otras culturas es considerado totalmente como un tabú.

Es muy posible que los insectos formen parte de la dieta alimenticia del los humanos desde épocas remotas, desde mucho antes de que desarrollaran herramientas para la caza o para la agricultura.  Hay evidencias que se han encontrado a lo largo de la historia de la la humanidad que nos hacen pensar en distintas hipótesis,  estas hipótesis surgen del análisis que se le han realizado a algunos coprolitos que son simplemente heces fosfatizadas, halladas en cuevas de los Estados Unidos y México. Los coprolitos han sido hallados en unas cuevas de las montañas Ozark, los cuales fueron analizados por científicos, encontrando hormigas, larvas de cucarachas,  piojos,  termitas y garrapatas.

Las pinturas rupestres representan una serie de colección de nidos de abejas tal y como están representadas en las cuevas de Altamira en el norte de España que datan aproximadamente de los años 9.000 al 30.000 a. C. En dichos épocas los seres humanos se alimentaban de pupas ( es el estado por el que pasan los insectos en el curso de la metamorfosis que los lleva del estado de larvas al de adultos) y otros insectos endulzados con miel. Se han encontrado larvas de gusano de seda silvestre en la ruinas de Shanxi, provincia de China, con fecha aproximada de 2.000 a 2500 a. C.,  los restos con grandes agujeros dan una posible ingesta con instrumentos humanos. Muchas de estas costumbres y prácticas culinarias relacionadas a la entomofagia han perdurado en el tiempo y han pasado a la actualidad,  formando a lo que se le conoce como entomofagia tradicional.

La entomofagia procura principalmente proteínas.  La gran concentración de proteínas crecer una vez que el insecto se haya preservado seco,  pudiendo llegar a un 60% aproximadamente,  incluso algunas orugas pueden llegar a tener entre el 30% y el 80% de contenido proteico. Además los insectos también pueden aportar a la dieta humana de vitaminas,  y dentro de una misma especie depende en gran medida del hábitat.  Un ejemplo de las proteínas que puede tener un insecto es el saltamontes que tiene un 20% de proteínas frente a un filete de ternera el cual posee un aproximado de 27%.

Lo insectos por lo general tienen una gran eficiencia en la conversión de los alimentos,  su altísimos nivel de reproducción aprovecha al máximo los nutrientes de su hábitat para que los convierta en proteínas, grasas, vitaminas entre otras cosas. Algunos estudios han demostrado que hay insectos que producen proteínas a un ritmo muy superior al de otras especies de animales que proveen carne a los humanos,  incluso se dice que pueden llegar hasta cerca de 20 veces la producción que puede tener una vaca.  Esta es una de las razones por la que los estudios de algunas agencias de alimentación han llegado a pensar que los insectos podrían ser la fuente principal de proteínas en la alimentación del los humanos en un futuro,  siendo además una de las formas de vida probablemente más dominantes en nuestro planeta,  y no es difícil pensar en ellos ante un crecimiento de la población como el que se vive actualmente.

Los insectos están presentes de alguna u otra forma, ya que ellos se encuentran en los alimentos comunes, especialmente en los granos cereales. La mayoría de las personas no son conscientes de que las leyes alimentarias de muchos países no prohíben la existencia de los insectos en las comidas ya que consideran que son una forma importante de proteínas y que además no disminuye la calidad de la misma.  Por ejemplo el arroz suele tener numerosos insectos en sus granos,  y nosotros somos inconscientes de esto.

Hablar de la historia de la Entomofagia nos traslada a la edad de piedra y por tanto, al hombre primitivo.

Nuestros antepasados primitivos sobrevivían mediante un régimen de alimentación sencillo. Basado en los alimentos que pudiesen encontrar fácilmente en el entorno natural: Carne, pescado, bayas y frutos y por supuesto, insectos.

En ese sentido, la Entomofagia es un régimen alimenticio ancestral.

Constituye una práctica tan remota como la historia misma del hombre y debería considerarse incluso, inherente al ser humano, natural de él… Lo cual no es así realmente. Al menos en muchas regiones.

Muchos al referirse a la historia de la Entomofagia no pueden dejar de mencionar además,  la evolución misma del hombre.

Si descendemos de los monos o chimpancés, la Entomofagia sería más natural en nosotros de lo que podríamos pensar, ya que de las diferentes especies existentes de estos muchos se alimentan con insectos.

Es lógico pensar entonces que la historia de la Entomofagia viene ligada a la alimentación de los monos de los cuales descendemos.

Sea como sea nadie puede decir que comer insectos es una moda surgida en estos tiempos modernos.

Nada más lejos de la realidad.

Civilizaciones antiguas como la Griega y la Romana incluían insectos en su dieta. Escritos de Aristóteles mismo hacían referencia al uso culinario de insectos como las cigarras en la época antigua.

Registros de esta práctica en la antigüedad podemos encontrarlos también en la propia Biblia en donde se hace referencia al consumo de escarabajos, abejas y langostas en el Levítico y a cómo Juan el Bautista fue capaz de sobrevivir en el desierto ya que pudo comer langostas y miel; hecho narrado en el Nuevo Testamento.

Los grupos tribales o indígenas en muchas regiones de Sudamérica tampoco han adquirido esta costumbre en tiempos modernos. Se han alimentado de esa forma por generaciones. Igual que en el continente Asiático en donde comer insectos es habitual hoy día pero lo ha sido así desde tiempos antiguos.

El hecho de que algunos piensen en este hábito como una moda seguramente deviene de que ciertamente se ha estado popularizando esta práctica en la actualidad pero lo ha estado haciendo gracias a que expertos han podido determinar lo beneficiosa que resulta la Entomofagia en general.

  • Beneficios del consumo de insectos en la alimentación humana

Este es quizás uno de los temas de mayor relevancia entorno a la Entomofagia.

Si te has estado preguntando cuán beneficioso puede llegar a ser el consumo de insectos por parte de los seres humanos aquí hallarás la respuesta.

En ese sentido los beneficios de la Entomofagia son los siguientes:

.- Rico valor nutricional:

Lo que más destaca de la inclusión de los insectos en la dieta humana es su rico aporte nutricional. Este dependerá del tipo de insecto, su morfología y su dieta, pero, en líneas generales todos los insectos, arácnidos y artrópodos aptos para el consumo humano poseen:

  • Un elevado nivel de proteínas de alta calidad: que supera con creces las proteínas que podemos obtener de la carne convencional de res, cerdo, ternera, pollo y otros animales de consumo más común.

100 gramos de carne de res poseen 55% de valor proteico mientras que la  misma cantidad de saltamontes tiene 75%.

El valor proteico de muchas de las especies de insectos puede llegar a ese porcentaje elevado

A su vez de las termitas podemos obtener un valor proteico de 46% mientras que del cerdo obtenemos solo un 17%

Esto quiere decir que solo el consumo de insectos puede satisfacer nuestras necesidades proteicas. Lo cual no siempre es así con las carnes de consumo tradicional y menos con otro tipo de alimentos, ya que las proteínas son escasas en alimentos distintos a la carne.

Nuestro organismo emplea las proteínas para reparar tejidos y para efectuar la mayoría de los procesos biológicos que se desencadenan en su interior. Las necesitamos para estar saludables y los insectos nos pueden proporcionar aún más que las carnes de consumo más común.

Esta ya es de por sí una razón de peso para incluir estos en la dieta.

  • Fibra: En líneas generales los insectos, arácnidos o artrópodos de consumo humano poseen un nivel elevado de fibra, lo que los hace tan saludables como alimentos destacados por su valor en fibra como la avena.

Esto los hace fácilmente digeribles y especialmente adecuados para combatir el estreñimiento porque favorecen el tránsito intestinal; poder que se le atribuye precisamente a su alto contenido en fibra.

  • Niveles elevados de ácidos grasos: Una gran parte de las especies de insectos, arácnidos o artrópodos aptos para el consumo humano posee niveles elevados de ácidos grasos saludables como el omega 3, equiparables a los niveles de estos que podemos encontrar en los pescados o incluso, en mayor proporción a los que podemos encontrar en algunos pescados.

Dependerá del tipo de insecto de que se trate.

No obstante, tal característica los hace favorables para combatir la desnutrición infantil.

En países como África se usan con este propósito precisamente y, como se ha hecho referencia en líneas anteriores. Los resultados han sido ampliamente favorables.

Gracias al consumo de insectos muchos niños africanos logran superar con prontitud cuadros de desnutrición severos.

Además de lo anterior lo cierto es que necesitamos de ácidos grasos como el Omega 3 para estar saludables.

Así por ejemplo el omega 3 contribuye con nuestra salud cardiovascular, con el correcto funcionamiento de nuestro sistema nervioso, mantiene nuestras células sanas, interviene en los procesos inflamatorios y muchas otras funciones dentro de nuestro cuerpo.

Pocos alimentos son especialmente ricos en ácidos grasos saludables y los insectos son uno de ellos. Debemos aprovecharlos.

  • Variedad de micronutrientes: Dependerá del tipo de insecto o artrópodo y de algunos factores que se han mencionado antes pero, en un contexto general podemos obtener de la práctica de la Entomofagia variados minerales como el hierro, el cobre, el fósforo y el zinc, indispensables para nuestra salud. Incluso, algunos de insectos poseen niveles más elevados de minerales que las carnes de consumo tradicional.

 

Así por ejemplo se estima que las orugas mopanas poseen más hierro por 100 gramos que la carne de ternera en producto seco con la misma cantidad.

 

Además de los minerales los insectos también suelen ser ricos en vitaminas, destacando las vitaminas del complejo B, vitamina A y C.

 

Todo lo anterior beneficia:

.-  El  proceso de oxigenación y formación de glóbulos rojos en nuestra sangre (Hierro)

.- El funcionamiento de nuestros vasos sanguíneos, esqueleto, nervios y sistema inmunológico en general (Cobre)

.-  La formación de nuestros huesos, dientes y sangre, así como el crecimiento y regeneración de nuestros tejidos (Fósforo)

.- El funcionamiento adecuado del sistema inmunitario, del proceso de cicatrización de heridas y de división celular (Zinc)

.- La transformación de alimentos simples en energía y el proceso de crecimiento (Vitamina B2)

.- El correcto funcionamiento de la función sanguínea. El crecimiento y funcionamiento del sistema nervioso, la síntesis de hormonas sexuales, la producción de neurotransmisores y el buen estado de la piel (Vitamina B3).

.-  El desarrollo del cuerpo humano, la visión,  la formación y mantenimiento de tejidos blandos, óseos,  membranas mucosas y piel y el correcto funcionamiento de nuestro corazón (Vitamina A).

.-  La salud en general al combatir los daños causados por los radicales libres (Vitamina C).

 

  • Aporte energético: Consumir insectos puede aportarnos mucha energía.

 

El valor energético de los mismos, traducido en proteínas más grasas suele ser mucho más elevado que el que podemos obtener del consumo de carne convencional, pescado o vegetales.

 

Así por ejemplo un  bistec nos aportaría 110 gramos de valor energético mientras que una docena de langostas cocidas nos aportaría la misma cantidad.

 

Tomando en cuenta que necesitamos energía para realizar nuestras actividades cotidianas y para que todos los procesos de nuestro cuerpo funcionen adecuadamente. Es una idea excelente obtenerla de una fuente tan rica en esta como son los insectos.

 

En ese sentido, los deportistas, especialmente los que realizan deportes de alto impacto pueden también beneficiarse mucho del alto nivel de energía que pueden obtener del consumo de insectos. De hecho, muchos adeptos a la Entomofagia son precisamente deportistas que buscan obtener de los insectos una mejor condición física para rendir provechosamente en los deportes que practican.

 

Los insectos les proporcionan los nutrientes necesarios para que tengan toda la energía que necesitan en el desempeño físico de las actividades que realizan.

 

  • Pocos carbohidratos y calorías: El valor en calorías  presentes en la mayoría de  los insectos o artrópodos comestibles no es tan elevado así que consumir estos ayuda a mantener el peso ideal y a evitar el sobrepeso, por ende.

Además, ellos no contienen casi nada de hidratos de carbono aunque sí contienen mucha fibra. En pocas palabras, no contienen prácticamente carbohidratos y sí fibra que beneficia la salud de muchas formas pero no suma carbohidratos a los niveles de nuestro organismo.

Debido a esto no engordaremos consumiendo insectos.

(Claro está, si no abusamos de los otros ingredientes con los que los consumamos).

 

¿No es acaso el sueño de muchos poder incluir alimentos en su dieta de alto valor nutricional, deliciosos y que además no engorden?

La respuesta ha estado siempre bajo las narices de todos. Son los insectos precisamente estos alimentos milagrosos.

.- Nos proporcionan alternativas en cuando a sabor y sazón:

Para nadie es un secreto que los insectos y artrópodos, abundan. Existe una  variedad extrema en lo que a ellos se refiere y, de su gran diversidad cerca de 2000 especies han sido determinadas como aptas para el consumo humano aunque siempre se van incluyendo más en la lista.

Como resultado de esto hay muchos sabores y texturas que probar en la práctica de la Entomofagia. No hay tiempo para aburrirse.

Lo mejor es que dependiendo del insecto o artrópodo de que se trate,  de la etapa del ciclo de vida en la que se encuentre y de la receta que se realice y su manera de elaboración habrá variaciones en el sabor.

Hay platillos de todo tipo dentro de la Entomofagia así que podrás apreciar sabores dulces, salados, picantes y más entorno a ella.

Así por ejemplo los insectos o artrópodos asados suelen ser crujientes, los vivos adquieren un sabor un poco salado,  los guisados se pueden degustar con el sabor del condimento que se utilice para prepararlos, en México se les suele agregar picante, algunos los podemos encontrar en postres y mucho más…

No obstante lo anterior, seguirán existiendo variaciones en sabor y textura según el tipo de insecto, su morfología, los ingredientes con los que se preparen y el modo de elaboración.

¿Acaso no te da curiosidad?

Aunque ya hayas probado algún insecto comestible lo cierto es que difícilmente lo puedas comparar con el sabor de otro. Necesitas probar variedad de ellos para poder hacerte a la idea de que las experiencias en estos casos son muy diferentes.

Será diferente para tu  paladar la experiencia de consumir un insecto con respecto a otro.

Si nunca has experimentado la Entomofagia te darás cuenta de que muchos de los amantes de esta práctica te dirán que los insectos comestibles saben a pollo y esto se debe a que en su gran mayoría adquieren un sabor similar a este, pero otros pueden adquirir un sabor equivalente al salmón u otras especies de pescados, a patatas, a manzana,  a nueces y otros frutos secos, a cangrejo, a tocino, a limón y más variedad…

Algunos adquieren incluso, un sabor parecido a la mantequilla.

No deberías dejar que te cuenten como es su sabor, deberías probarlos. Prácticamente es una aventura descubrir todos los sabores que te esperan en esta práctica saludable.

.- Aptos para todas las edades:

Los insectos y artrópodos son tan saludables en nutrientes y micronutrientes que son aptos para personas de todas las edades.

Un adulto promedio puede obtener de ellos casi la totalidad de los nutrientes diarios que necesita para que su organismo funcione correctamente, o bien, la totalidad de ellos. Esto dependerá del valor nutricional del insecto o artrópodo de que se trate, el cual tendrá variaciones según la especie, ciclo de vida y más.  No obstante, por citar un ejemplo se puede hacer referencia a las orugas.

La FAO sostiene que apenas 100 gramos de estos insectos proporcionan todos los nutrientes que un adulto necesita diariamente entre proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas, minerales y valor energético.

Entre los niños, por su parte, pueden obtener también de los nutrientes presentes en los insectos todo cuanto su organismo necesita para desarrollarse bien.

Un niño desnutrido  puede ver una mejoría en su condición gracias a la cantidad elevada de ácidos grasos y otros nutrientes que poseen estos seres comestibles. Tal y como se ha mencionado previamente. Por ello en  África se han logrado avances en la lucha contra la desnutrición infantil que allí impera, gracias a la Entomofagia.

En palabras sencillas si alguna vez te preguntaste ¿Quiénes pueden consumir insectos?

La respuesta es: Todos los seres humanos se pueden beneficiar de ello.

.- Adecuados para los intolerantes al gluten: 

Dentro de los productos populares cuyo ingrediente principal o destacado son los insectos cabe resaltar la harina de insectos.

Se puede adquirir en el mercado harina de insectos de variadas especies: Grillos, saltamontes, mariposas,  moscas, entre otros… (No en todos los países claro está).

Según la especie de insecto con la cual haya sido preparada la harina en cuestión estas suelen adquirir un sabor particular que le es otorgado precisamente por su ingrediente principal: Los insectos. Pero ellas son aptas para preparar empanadillas, galletas, brownies, muffins, magdalenas, crepes, pan y lo que se desee. No tienen nada que envidiarle a las harinas tradicionales. Al adquirirlas podremos preparar las mismas recetas que haríamos con una harina tradicional, pero estas serán más saludables.

Con ayuda de este tipo de harina podemos preparar las más variadas y deliciosas recetas y deleitar con ellas nuestro paladar mientras nos aprovechamos de los múltiples nutrientes que nos proporcionan los insectos.

Como el ingrediente principal de este producto son los insectos y no así, el trigo, se trata de productos libres de gluten y adecuados para las personas intolerantes a este, mejor conocidas como celiacas; quienes pueden apoyarse en este tipo de harina  para cuidar de su salud sin sacrificar la variedad de las recetas que  pueden preparar o de los platillos que pueden consumir.

.- Bajo riesgo de transmisión de enfermedades zoonóticas:

 Se ha descubierto que el consumo de insectos es menos riesgoso para la salud que el consumo de carne tradicional porque existe menos probabilidad de que un insecto transfiera a un humano  una enfermedad zoonótica, que que lo haga el ganado, los cerdos u otros animales de consumo convencional.

En épocas pasadas la humanidad se vio atacada en algunas oportunidades por enfermedades zoonóticas derivadas de animales de consumo convencional. Un claro ejemplo de esto es la llamada gripe aviar que surgió de los pollos de corral.

Así que ese es un riesgo con el que  se tiene que lidiar en lo que al consumo de res, pollo, ternera u otros animales de consumo común se refiere. No sucede así con los insectos.

De hecho es muy improbable que el consumo de insectos y artrópodos derive en una enfermedad de este tipo. Claro está, hay que consumir insectos o productos derivados de ellos de procedencias seguras.  Pues de la manera en que se cultiven y de la forma en cómo se alimenten dependerá esto.

La higiene debe ser prioritaria en el cultivo de insectos para el consumo humano tanto como lo debe ser en la cría de cualquier animal destinado a este propósito.

.-Preservación del medio ambiente:

Otro de los beneficios de la Entomofagia tiene que ver con el hecho de que el cultivo de insectos es menos agresivo para el medio ambiente en comparación a la ganadería convencional, a la agricultura o a la cría de animales de corral o de peces.

La ganadería convencional implica la emisión de gran cantidad de dióxido de carbono y metano al aire (Se estima que 37% del metano contaminante presente en el aire es producto de las flatulencias del ganado) lo que favorece el efecto invernadero y perjudica enormemente nuestro futuro en este planeta que, para nadie es un secreto, estamos destruyendo poco a poco con la contaminación en general.

El cultivo de insectos no implica un impacto tan grande al medio ambiente pues no conlleva una emisión alta de gases de efecto invernadero.

Se producen estos gases, pero en menor proporción.

Además de lo anterior, la ganadería convencional suele ser perjudicial para la tierra por el sobrepastoreo o implica, junto con la agricultura o la cría de  terneras, cerdos  u otros animales de consumo convencional el empleo de tanta agua que podría considerarse un despilfarro de este recurso tan valioso para preservar nuestra existencia.

Para el cultivo de insectos se requiere por su parte, de muy poco: Poca agua, poca tierra, menos alimentos. De hecho los insectos pueden alimentarse con simples desechos orgánicos.

Es por esto que la Entomofagia es ventajosa para el planeta como tal porque contribuye a preservar sus valiosos recursos a la vez que les proporciona a los humanos una alternativa valiosa para su nutrición.

Por si fuera poco esta práctica también protege la biodiversidad del planeta ya que los insectos, al contrario como puede ocurrir con otros animales, no se encuentran en peligro de extinción, al contrario, abundan.

.-Sostenibilidad:

   Otra de las ventajas de la Entomofagia, la cual se relaciona con la mencionada anteriormente es su sostenibilidad.

La Entomofagia es considerada por la FAO una forma sostenible de producción de alimentos a futuro precisamente porque se necesitan pocos recursos para criar insectos o artrópodos para el consumo humano en comparación con los recursos que se necesitan para producir alimentos por medio de la ganadería, de la agricultura u otras formas de elaboración alimentaria.

Datos precisan que con 2 kg de alimentos se puede producir 1 kg de insectos aptos para el consumo humano mientras que la producción de carne necesita de al menos 8kg de alimento para conseguir esa misma cantidad.

Esto, y el resto de los recursos que se necesitan para producir carne o lograr una buena cosecha por medio de la agricultura hacen insostenibles para muchos, los negocios relacionados.

En países como Tailandia muchos agricultores dejaron atrás su negocio para invertir con éxito en granjas de insectos porque sus recursos financieros escaseaban para mantener sus granjas convencionales.

En ese sentido es más factible mantener una grande de insectos que una granja convencional.

Pero este tema va más allá. La FAO supone que a futuro el calentamiento global, la sobreexplotación de los mares, la desforestación y similares afectarán directamente la producción alimentaria en general debido a una mayor escasez de agua, cambios climáticos, desmejoras en la tierra y más.

Es allí donde estima que la Entomofagia se convertirá en la forma más práctica der asegurar la alimentación en el mundo.

.- Aumento de las fuentes de ingresos alrededor del mundo:

En países en donde la Entomofagia no sea común, el desarrollo de la misma supone nuevas fuentes de ingreso.

Las personas interesadas pueden desarrollar granjas, dedicarse a recolectar los insectos, a alimentarlos debidamente, a vender productos derivados de esta práctica, etc. Todo lo cual supone una mejora en la calidad de vida en las regiones en donde se desarrollen esas nuevas fuentes de ingresos. Especialmente si se trata de países subdesarrollados.

A tomar en cuenta: De lo anterior se puede precisar que los beneficios de la Entomofagia van más allá que solo beneficios entorno a la salud, los cuales de por sí son relevantes pero, por si fuera poco esta práctica también supone mejoras a nivel económico para países que lo requieran y contribuye a la preservación de nuestro valioso planeta.

 A objeto de que sea más sencilla la revisión de los beneficios de la Entomofagia descritos en esta guía los mismos se resumirán a continuación:

.- Alto aporte nutricional, traducido en una mayor proporción de proteínas, ácidos grasos saludables, vitaminas y minerales en comparación con otros alimentos.

De los insectos se pueden obtener todos los requerimientos nutricionales necesarios para la salud.

.-  Variedad: Las especies de insectos comestibles son tantas y tan variadas son sus texturas, sabores y los platillos que se pueden preparar con  ellas que no hay opción para aburrirse, en cambio, hay muchas opciones para elegir.

Si no sientes simpatía por el consumo de algún insecto puedes recurrir a otro y puedes estar seguro de que te será igual de provechoso.

.- Aptos para todo el mundo: No cualquier alimento es tan apto para el consumo como los insectos.

Estos son seguros tanto para los adultos, que pueden aprovechar de estos todos sus nutrientes para potenciar su salud cardiovascular, su sistema inmunológico y más, como por los niños, que encuentran en estos todos los nutrientes que necesitan para su desarrollo y crecimiento adecuados.

.-Una alternativa para los celiacos: Los insectos carecen de gluten así que los celiacos pueden valerse de ellos para degustar la más amplia variedad de recetas incluyendo: pan hecho con harina de insectos, crepes, galletas y más.

Los celiacos constantemente tienen que estar vigilando su alimentación y esto puede ser una verdadera tortura. Los insectos representan entonces una excelente alternativa para ellos.

.-Bajo riesgo de transmisión de enfermedades zoonóticas: Contrario a lo que muchos podrían creer, los insectos no representan un riesgo en lo que a la transmisión de enfermedades zoonóticas se refiere. No se puede decir lo mismo del ganado, el cerdo y otros animales de consumo tradicional.

.- Preservación del medio ambiente: La práctica de la Entomofagia requiere de pocos recursos y es amigable con el medio ambiente. No se puede decir lo mismo de la ganadería convencional, la agricultura e incluso, de la pesca.

.-Sostenibilidad: El cultivo de insectos es un negocio tan sostenible debido a los pocos recursos que requiere y la facilidad con la que los insectos pueden criarse que se considera el negocio del futuro.

Puede representar una solución a cualquier problema de producción alimentaria futuro y derivar en nuevas fuentes de ingreso para los paises que no han acogido aún esa práctica pero que deseen hacerlo.

       Indagando un poco más a fondo sobre la aversión que muchos sienten hacia esta práctica es interesante analizar de donde surge tal emoción negativa.

Para los países en donde esta práctica ha sido costumbre desde tiempos antiguos sencillamente se estima que nunca llegaron a desarrollar ningún tabú concerniente al consumo de insectos por parte del ser humano, pero, en los países en donde existe gran aversión a este hábito la FAO ha considerado que ese hecho puede remontarse a la época de la agricultura sedentaria.

En ese sentido, estiman que nuestros antepasados, dedicados fervientemente a la agricultura sin acceso aún a ninguna tecnología que les ayudase a proteger los cultivos de las plagas, terminaron por percibir a los insectos o arácnidos en general como una amenaza para la producción de alimentos. Todo lo cual desarrollaría la aversión a los insectos en generaciones futuras como una cuestión cultural, que repercutió incluso en la inclusión de estos seres en  la dieta.

No obstante lo anterior, lo cierto es que  en cualquier parte del mundo, sea bien vista o no la Entomofagia, todos comemos insectos aunque no seamos del todo conscientes de ello.

Se estima que por año una persona llega a consumir 500 gramos de insectos indirectamente y hasta inconscientemente.

Un claro ejemplo de esto son los gorgojos que se acumulan en los granos o cereales y las larvas que lo hacen en verduras de consumo crudo. También se suelen filtrar insectos en derivados de la harina como pan y pasteles, jugos de frutas, salsas y más…

De hecho los ordenamientos jurídicos suelen regular la salubridad de algunos alimentos estableciendo un límite en la cantidad de insectos permitidos según el alimento de que se trate. Si existen insectos en esos alimentos pero por  debajo del límite máximo permitido entonces será completamente legal la venta del producto aún con los insectos en su interior.

¿Aún piensas que nunca has comido insectos? Estos datos dicen que te equivocas.

Debido a que se ha ido extendiendo la información relacionada con los grandes beneficios del consumo de insectos para los seres humanos y el medio ambiente, cada vez son más los interesados en incluir estos en su dieta.

¿Tú que piensas de esta práctica?

¿No crees que se deberían superar los prejuicios entorno a ella? Mismos  que surgieron de una situación que ya no nos afecta de la misma manera que antes.

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